diciembre 02, 2017

El Colegio Nacional de San Gregorio, Institución en la que se establece la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria

Biol. Rodrigo Merino Barba
Responsable del Edificio Histórico de San Jacinto
romerino@unam.mx
Este artículo está tomado en parte de escritos de Leopoldo Río de la Loza, Milada Bazant e Ileana Schmidt Díaz de León.
El inicio de algunas instituciones educativas tienen un antecedente previo y la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria no es la excepción, su origen se encuentra en el Colegio Nacional de San Gregorio, estas mismas circunstancias vuelven a repetirse en la primera década del siglo XX, cuando se clausura de manera definitiva la Escuela Nacional da Agricultura y Veterinaria, sin embargo después de dos años se establece la Escuela Nacional de Veterinaria, antecedente directo de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM.




Fig. 1. Arriba, Universidad Obrera de México,
sede original del Colegio Nacional de San Gregorio;
Centro, edificio Histórico de San Jacinto;
Abajo, Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia UNAM.
El Colegio Seminario de Indios de San Gregorio se fundó por la orden religiosa de los jesuitas en el año de 1586, dentro de sus primeras funciones era la de educar a los hijos de los indios “principales” tanto de la Ciudad de México como de sus alrededores, preparándolos para la lectura, escritura y canto llano, así como en la práctica de los oficios religiosos, para poder obtener las órdenes menores ya sea como acólito o diácono, por otra parte también adquirían conocimientos para participar en la administración y el gobierno de sus comunidades o pueblos de indios.
Uno de los principales benefactores de este Colegio fue el capitán Juan de Chavarría, quien donó a esta institución la hacienda de San José Acolman, a la que posteriormente se agregaron otras propiedades tanto urbanas como rurales, dicho patrimonio fue muy apreciado y fue objeto de diversas ambiciones. La institución pudo prosperar, logrando becar a más de 30 estudiantes internos junto con sus profesores, además de apoyar varias congregaciones piadosas, como el Colegio de Indias Doncellas de Nuestra Señora de Guadalupe y una casa de recogimiento o beaterio.

Fig. 2. Plano colonial del Colegio de San Gregorio.
Esta institución tuvo un punto crítico en 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados del reino de España y sus colonias, el establecimiento pasó por una doble amenaza para su existencia; por un lado la posible confiscación de sus bienes como parte del exilio de la Compañía de Jesús, y por otro fue la intención de que su capital se destinará para el Seminario de San Carlos Borromeo; concluyéndose que el patrimonio en cuestión pertenecía a la institución y no a los jesuitas, dando como resultado la continuidad de clases en el referido Colegio de San Gregorio.
Este hecho derivó en la creencia de que el colegio “era de los indios”, lo cual le permitió sobrevivir un ambiente intelectual y político que no era favorable para la preservación de sus instituciones; así consiguió sobrellevar sin mayores perjuicios la política de castellanización impulsada por algunos obispos y la abolición de los gobiernos indígenas a raíz de la aprobación de la Constitución de 1812.
No deja de ser sorprendente cómo el colegio logra sobrevivir e incluso prosperar, debido a la incorporación de los bienes del clausurado Hospital Real de Naturales en 1824, además de las gestiones del abogado y diputado indígena Juan Rodríguez Puebla. En 1828, con el establecimiento de estudios de teología, filosofía, derecho medicina teórica, gramática latina y española, llegó a ser una de las instituciones educativas más apreciadas de la ciudad, aunque ahora los aspirantes se presentaban como “pobres” e “inclinados a las letras”, dejando la condición indígena.

Fig. 3. Juan Rodríguez Puebla,
rector del Colegio Nacional de San Gregorio.
El Lic. Rodríguez Puebla fue rector del Colegio muchos años, favoreció la enseñanza experimental y científica e impulsó un programa educativo liberal en el tiempo que estuvo a cargo de la Dirección de Instrucción Pública, además fue un personaje notable que se caracterizó por tener un discurso elocuente, señaló que en la época de la colonia a los indios se les había negado el derecho de ser hombres con plenos derechos.
De estas reformas surgió el proyecto de fusionar San Gregorio con otros establecimientos educativos para formar un colegio de estudios preparatorios, sin embargo, los exalumnos indígenas se opusieron rotundamente, manteniendo la independencia de la institución así como el carácter preponderante de los indios, con el apoyo de los exgobernadores y caciques de los pueblos cercanos. Apelaron tanto a la añeja tradición como astutamente a los derechos de propiedad privada, alegando que debía respetarse la voluntad atribuida a los bienes por el donador original; llegaron a decir que “hasta los bárbaros españoles” se habían compadecido de los indios, y con mayor razón esperaban más del “paternal gobierno que ahora nos rige”; dichos comentarios se tomaron como sediciosos y tumultuarios.
En el año 1849, el Colegio de San Gregorio, estaba administrado altruistamente por una Junta Directiva, entre la que se encontraba el Sr. Urbano Fonseca, que propuso el Plan para la Enseñanza Agrícola, siendo aprobado y con la ventaja de que los profesores casi no cobraban, podrían impartir las clases y actividades de campo propuestas en los terrenos que se tenían en la hacienda de San José Acolman.
El plan de estudios y los programas de cada una de las cátedras se publicaron en 1850, con el título de Presente a los agricultores, o noticias de los ramos de enseñanza en el Colegio de San Gregorio y en su hacienda de San José Acolman, y dentro de este mismo proyecto un año después se destinaron quinientos pesos para las prácticas de enseñanza en Química Agrícola, posteriormente se becaron cinco alumnos dedicados a los estudios agrícolas, egresando los primeros estudiantes después de cuatro años de estudio.
Para el año 1853, en el último gobierno del General Antonio López de Santa Anna, se establecieron las bases para conformar un proyecto nacional, creándose el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio. El Sr. Joaquín Velázquez de León, además de ser el encargado de atender dicho ministerio, también fue un colaborador del proyecto de la enseñanza de la Agricultura y la Veterinaria en México.

Fig. 4. Joaquín Velázquez de León,
Ministro de Fomento, Industria y Comercio
Para el 17 de agosto de 1853, se firmó el decreto en la cual se daba a conocer que a partir de ese momento el Colegio Nacional de San Gregorio estaría conformado por las Escuelas de Agricultura y de Veterinaria, y que se llamaría Colegio Nacional de Agricultura. Debido a que en esta ley se estipulaba la cancelarán de las otras carreras que se ofrecían, los alumnos interesados de Cánones se tuvieron que trasladar al Seminario y los de Jurisprudencia se pasaron al Colegio de San Ildefonso.
El proceso de desalojo del edificio de San Gregorio no estuvo ajeno de polémicas de muy diferentes índoles; se siguió considerando la hacienda de San José Acolman para los estudiantes de agricultura y veterinaria, pero se consideró que estaba muy alejada de la Ciudad de México, tanto para las actividades académicas y las familias de los profesores; por tal motivo se tuvo que contemplar una mejor opción y se le propuso al Ministro Joaquín Velázquez de León, el edifico y terrenos del antiguo hospicio de San Jacinto, se procedió a comprarlos junto con algunos otros, para el recién creado Colegio Nacional de Agricultura.


Fig. 5. Fotos de la Universidad Obrera de México,
sede original del antiguo Colegio Nacional de San Gregorio.
El inicio de las actividades académicas ya en las nuevas instalaciones de San Jacinto, se efectuó el 22 de febrero de 1854, permaneciendo como Rector de Lic. José Guadalupe Arreola.

Fin de la primera parte…

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